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sábado, 14 de mayo de 2011

Aion - Absolute (1994)

A heavy wonder. Romantic cries, warrior fire, urban rock, sticky-sweet moments followed by raging horse rides. Aion is a band starting on '83, one of the most influential (as far as I know at least) on the visual kei Japanese scene. And if not, so they deserve since among so many visual kei bands (maybe the music genre producing more bands... er... Or is it maybe that so many bands produce the music genre?) there are a lot of good ones, but being a so performed style some repetition, even some incompetence is fatally expected.



Not to metion Western glam-metal. Consider at that time Twisted Sisters were already on the scene, not that I don't like them since they were a decent band, but compared to these boys they seem some clumsy smalltown drag-queens.

What delights me is what I consider that typically Japanese disctintive feature: going for it all. Putting tons of energy on each note and at the same time caring about the details, being refined. Neither pretty doll voice nor dumb bawling, just top both power and quality. The band all is wildly precise, spontaneously sophisticated.

Now some curious proof that the artist is in the game, in the details and chumming up with the kinky music-lover listener that likes to taste each note. Here I'll propose some game: before carrying on with this post, listen to Aita, the fifth track. Something funny is lurking on that song and the challenge is to notice it.

OK now? I warn you the spoiler comes: in 1:54 the riding slows down to start an instrumental passage, then the drums speed up galloping again and the guitar solo starts. Strings seem kind of gooey (many Japanese guitar players can be noticed by some disctintive sound touch, performed with an always careful technique) but flawlessly rocker, powerful, ultra-speedy, hipnotic... So hipnotic the naughty guy decides to play a prank: pay full attention from 2:42 on, the guitar performs the notes of... Mickey Mouse Club March!

It's just a seven seconds glimpse, until 2:49. He hides and twists the notes almost out of shape, but after careful listen it's unmistakeble. I swear I'm not crazy, please check it, that's phukin' Mickey Mouse March chorus! He plays the complete verse and in the end wraps the last note into a psychedelic spiral to drift again into rock'n'roll.

I know, maybe all this is foolish; but probably foolishness delights me. The hell of an album; metal lovers should not skip it, neither those free of prejudice, ready to enjoy voice and instruments listeners.

(as for several others, credit for this discovery should be given to www.voodovault.blogspot.com, a fantastic cultural project)

-o-

Maravillosidad heavy. Alaridos románticos, ardor guerrero, rock urbano, momentos melosos seguidos de cabalgatas furiosas. Aion es una banda que comenzó en el '83, una de las más influyentes (dicen, qué se yo) de la escena visual kei japonesa. Y si no lo fueran merecerían serlo porque entre las numerosas bandas visual kei (debe ser el género que en Japón produce más bandas... mmmhhh... ¿o son muchas las bandas que producen el género?) hay muchas muy buenas, pero siendo un estilo tan concurrido es inevitable algo de repetición y también de ineptitud, admitamos.

Esto para no hablar del glam-metal occidental. Pensemos que para esa época ya tocaba Twisted Sisters, y no es que uno tenga nada contra ellos, eran una banda decente, pero en la comparación con estos nenes parecen unas desmañadas drag queens de pueblo chico.

Lo que me gusta es eso que me parece tan japonés: ir por todo. Dejarse la vida en cada nota y al mismo tiempo practicar el detalle, ser exquisito. Nada de cantar como una muñequita, ni de pegar berridos bobetas, no: al mango y con calidad. Toda la banda es salvajemente precisa, espontáneamente sofisticada.

Ahora veamos algo curioso que prueba que el artista está en el juego, en el detalle y la complicidad con el melómano que escucha perversamente cada nota. Propongo un juego: antes de seguir leyendo escuchar el quinto tema, Aita. Hay algo gracioso oculto en ese tema y la idea es notarlo.

¿Ya está? Ojo que aquí viene el spoiler: en el momento 1:54 la cabalgata desacelera para dar lugar a una parte instrumental, la batería toma carrera, galopa e introduce el solo de guitarra. Las cuerdas suenan un poco "gomosas" (muchos guitarristas japoneses le dan a su sonido un toque propio, dentro de una técnica siempre cuidada) pero el solo es impecablemente rockero, poderoso, velocísimo, hipnótico... Tan hipnótico que el guacho del guitarrista se decide a hacer una broma: presten atención justo en el momento 2:42, la guitarra ejecuta las notas de... ¡la marcha del Club de Mickey Mouse!

Es un mero destello de siete segundos, hasta 2:49. Esconde las notas, las retuerce y deforma, pero si se escucha con atención es clarísimo. Juro que no estoy loco, sugiero comprobarlo ¡Es el estribillo de la phuckin' marcha de Mickey Mouse! Hace la estrofita completa y envuelve la nota final en una espiral psicodélica para escapar de nuevo hacia el rock.

Ustedes me dirán que es una tontería, y es que probablemente tonterías así me maravillen. Un álbum de puta madre, amantes del metal no pueden pasarlo por alto y gente libre de prejuicios, con oído para la voz y los instrumentos tampoco.




Banda: Aion
Album: Absolute
Año: 1994

01 - Anguished Heroes
02 - Elegant Fear
03 - Last Serenade
04 - The Body Inside
05 - Astia
06 - Still
07 - High Flying Shadow
08 - Missing
09 - Demoniac Insanity
10 - Peter (The Seventh Movement Of Eternity)

(como muchos álbumes, el descubrimiento de este se agradece a voodoovault.blogspot.com, a esta altura un proyecto cultural fantástico)

sábado, 12 de marzo de 2011

Salon Music - La Paloma Show - 1984

Es imposible que no gusten, he dicho. Un ejemplo de elegancia naïve muy japonesa. Que yo sepa sólo Japón puede hacer del kitsch algo fuera de la menor connotación irónica.

Salon Music, un dueto chico / chica: Yoshida Jin y Takenaka Hitomi. Este es su primer álbum, que sería seguido por varios otros, todos muy disfrutables, pero mucho. Sólo que este... creo que es especial. No sé si "mejor" que los que lo siguieron, pero me parece que todos los demás (entre los cuales están Topless - 1985, Psychic Ball - 1990, Kelly's Duck - 1997, Girls at our Tratt's Best! - 1998 y New World Record - 2002) son más brillantes, más electrónicos... y este en cambio es mucho más modesto, tiene una extraña pátina vintage que lo hace a mis oídos (no) paradójicamente más raro, más interesante.

Creo que ha sido co-producido por el tercer Yellow Magic Orchestra (junto con Ryuichi Sakamoto y Haruomi Hosono) Yukihiro Takahashi.

Se apoya en dos pequeños éxitos: Paradise Lost (aseguro que queda pegado al cerebro, pero agradabilísimamente pegado) y el maravilloso Voice From Tangier. Como en la reedición de 1993 de este mismo álbum, aquí hay dos versiones remix de dichos temas al final del mismo.

Es un álbum pop, pero con todas las virtudes y ninguno de los defectos habituales del pop. Es muy fácil de escuchar, canciones que podrían ser clásicos, pero al mismo tiempo no se parece a ningún grupo. Engancha el oído con toda facilidad, pero no es ramplón. Es sofisticado pero en lo más mínimo pretencioso.

Para tímpanos que quieren ser bien tratados.

Grupo: Salon Music
Album: La Paloma Show
Año: 1984

1. Voyager Of The Beagle
2. Awaiting Manana
3. Bitter Spring
4. Moving On
5. Voice From Tangier
6. Behind My Picture
7. See Emily Play
8. Past Glories
9. Paradise Lost
10. Voice From Tangier -Voiceless Mix-
11. Paradise Lost (Bikini Mix)

martes, 8 de marzo de 2011

Ikuko Kawai (川井郁子) - Violin Muse - 2001



Ikuko Kawai (川井郁子) nació en 1968, es violinista y compositora, y tiene una extensa carrera con varios discos publicados.

Como siempre es divertido analizar las etiquetas de género que reciben ciertos artistas, vamos a hacerlo: la más desafortunada quizás sea la de "new age", que a mí me espantaría; supongo que se debe a que integra elementos de las llamadas músicas "étnicas" (¿?), como ciertos aires piazzoleros y guitarras españolas. Otras etiquetas son "pop/cross violin", "neoclásico", "world/clásico contemporáneo" y así... Sé que se ha mandado una versión de El Choclo por ejemplo, y el álbum que presentamos tiene un par de pasajes que te sentís en Corrientes y Esmeralda.

Pero ver la lista de temas puede engañar y hacernos pensar que se trata de meras interpretaciones de lo existente, y juro que no. Sin ir más lejos Summer Storm está basada en las famosas 4 estaciones de Vivaldi, pero Ikuko Kawai participó en los arreglos, que incluyen un sorprendente ritmo que varía entre el jazz y floreos criollos de guitarra que se me escapan; La Festa Capricciosa está basada en La Campanella de Paganini pero con fusiones sutiles... En general todo está refundado, mezclado de modos deliciosos sin sonar para nada extravagante.

Sin tener ni idea de cómo se debe tocar un violín, me arriesgo a decir que toca de manera precisa y a la vez sentimental y que tiene un gusto musical hipnotizante. No tengo ni idea de lo que opinaría un purista, pero como no lo soy, escucho y fumo.

Album: Violin Muse
Año: 2001
Temas:

01 Violin Muse
02 Summer Storm
03 Milonga Triste
04 Eternally
05 Crimson Rhapsody
06 A Tale Of Aphrodite
07 La Festa Capricciosa
08 El Flamenco
09 Luna De Tarragona
10 Cobalt Moon
09 Luna De Tarragona
10 Cobalt Moon

jueves, 11 de junio de 2009

Jun Togawa, un privilegio




I) Disclaimer

Mi blog es como si fuera mi restaurante, un restaurante gratis, sólo que lo que se pone en el plato lo decido yo. Cuestión de cortesía comérselo y decir “¡Qué rico!”.

Establecidas las reglas, pruebe bajarse lo que se ofrece, decirse a sí mismo que tiene un par de horas para perder totalmente, no hay nada interesante que quiera hacer más que mirar el techo... vamos, no me va a decir que no tiene uno de esos momentos... ¿Qué puede pasar de peor? Embólese de manera creativa: escúchese algo de lo que ofrece quien sabe qué psicópata en la red.

II) ¿Y ahora qué?

Bien amiguitos... esto que les ofrezco es –permítanme el placer de la desmesura– una gema. Nadie que ame la música dejará de reconocer que esto que van a escuchar es algo raro, soph y demoledor al mismo tiempo.

Jun Togawa es una artista japonesa. Allá parece que es bastante popular, pero sus actitudes reñidas con lo comercial han limitado su expansión, así que podriamos definirla como una respetada figura del underground japonés. Aunque ya tiene una carrera extensa y varios discos es muy poco conocida en occidente, pero debería serlo mucho más; esta mujer es asombrosa.

III) Ajá... ¿Y qué canta esta mina?

Los japos nos enseñan que esa pregunta es un poco tonta. El prejuicio de género es entre ellos bastante menos frecuente que entre nosotros. Y Jun Togawa es versátil incluso para standards japoneses.

Para que nos guste Jun Togawa nos tiene que gustar la música. “Música” significa: nada de tribus urbanas ni de “a mí no me saqués del tango”. Sin embargo es seguro que incluso si somos fans de un género (jazz, tango, pop, experimental, opera, blues, carnavalito, vals, música infantil, o punk satánico) encontraremos que Jun Togawa tiene al menos un par de temas de eso. Y buenísimos. Tanto es así que su talento a veces parece destructivo, extrae las claves del estilo y las lleva tan lejos que parece que hubiera acabado con el género, que ya no es posible representarlo mejor.

IV) OK, pero ¿Qué tiene de especial?

Lo primero que se nota al escucharla es su registro vocal, que no sólo es sorprendente sino que además tiene un carácter histriónico tal que es difícil imaginar sólo a una persona cantando. Gracias a Jun Togawa (que no casualmente tiene una carrera como actriz) aprendí el valor de actuar las canciones. La que canta es una niña, una prima donna, una cabaretera borracha, una bruja enloquecida o una alienígena: ella.

Cuando escucho una nueva banda me gusta dibujar y fumar. A las pocas canciones de esta mujer tuve que dejar de dibujar, tuve que dejar de hacer cualquier cosa, y escucharla absorto. Tuve la sensación de ser agarrado del cuello y paseado por donde se le antojó. Las melodías son... originalísimas sí, y extrañas también, pero perfectamente “seguibles”, no se trata de experimentos sonoros fastidiosos. Y la autoridad que demuestra, el modo como se deja el alma en cada canción me obligó a escucharla con la mandíbula floja.

V) ¿Alguna comparación o influencia?

Por ahí se la ha comparado con Nina Hagen... Y claro, es que aquí tuvimos que conformarnos con eso. Jun Togawa está demasiado lejos tanto en calidad como en abanico estilístico. Y esa es otra de las características de esta mujer: nos deja la sensación de que podemos tirar a la basura un montón de discografía, ella lo hizo mejor.

VI) ¿Carrera?

Jun Togawa actuó principalmente en los ’80 y ’90 con varias bandas, proyectos y músicos de puta madre que para mí es un placer presentar aquí, porque estoy seguro son poco conocidos. La banda más conocida de JT es Yapoos, grupo con el que principalmente se dedicó a hacer pop... Pero qué pop: sofisticado, elegante, bailable, raro. Paraleleamente hacía discos con otra banda llamada Guernica, una música más avant-garde, con poca o ninguna electrónica, influencias orquestales clásicas edithpiafescas y gershwinescas, onda cabaret europeo de los ’30, etc. Más adelante desarrolló la Jun Togawa Unit, una banda cambiante de músicos que la acompañan en según qué cosas. También ha cantado con Otomo Yoshihide, que es una bestia del mejor free jazz.

VII) Y dígame, ¿esto que me voy a bajar qué es?

Bueno, es una compilación de 43 temas hecha arbitrariamente por un servidor. He intentado abarcar más o menos una obra tan variada que créanme, es un laburo. Les aseguro que me dejé varias cosas fuera y que habiendo comprado tantos CDs innecesarios bien vale la pena adquirir algo de ella.

En el último set encontrarán un documento con autores, bandas intérpretes, el nombre de las canciones y una traducción aproximada al español. Mis conocimientos de japonés son paupérrimos, así que tómense todas las traducciones como tentativas, sobre todo las que incluyen signos de pregunta.

Basta. Bájense esto, y esto, y esto. Está buenísimo y se acabó.

VIII) Comentarios a las bandas.

Lo que sigue puede ser un spoiler, recomiendo escuchar primero y luego si hay curiosidad pegarle una leída a estos comentarios de algunas de las canciones:

Teinen Pushiganga (1): Esta es la primera canción que escuché de ella. Y también cometí el error de –una vez repuesto del asombro– decir: “Mirá vos qué simpática la japonesita...”. El tema es de Manuel Acosta Villafañe, folklorista argentino.

Sanagi ka no Onna (3) y Panku Sanagi ka no Onna (4): La primera es una bella interpretación del canon en re mayor de Pachelbel, pieza original de 1680 que se hizo muy conocida desde finales de los ’60; se han hecho muchas versiones, pero ésta me parece imperdible. La segunda es un golpe a la mandíbula. Otra cosa que aprendí de esta mujer: es mentira que “El punk es fácil, basta con pegar alaridos en el escenario”. Grave error: para pegar alaridos hay que saber mucho. Prestar atención a las notas vocales finales, que para pasar del berrido barroso a ese vuelo lírico hay que tener un talento. Luego de esta arpía demente intente escuchar a esos grupitos de rock satánico sin sentir lástima por esos adolescentes faltos de cariño.

Suki Suki dai Suki (6): Uno de los más conocidos de JT, y el mejor tema pop del mundo. Al comienzo el oído detecta un floreo que a mí me suena medio sesentoso... Luego una canción pop de goma, totalmente facilonga, pava, para vender chicles... hasta que llega el estribillo, una broma magistral: es imposible no entusiasmarse con esa vocalización gloriosa. Y al finalizar vuelve la vocecita infantil y machacona: “Suki suki dai suki”; como diciendo: “¿Viste gil?”. Esta canción resume el pop en toda su pavada y toda su gloria. Otras joyas pop son Korekutaa (9) y Barbara Sexandroid (21), con una onda sixties 007 deliciosa.

Aurora B (8): Bella versión de un tema del año 1979, hecho originalmente por el duo italiano Krisma (o Chrisma), que son realmente de culto, muy poco conocidos. Hacían una mezcla curiosa –pero común en los ’70 europeos – de kraut-rock con música melódica. Obviamente los conocí gracias a este tema.

Maronie Dokuhon (11) es una melodia bellísima en la que el registro vocal de JT se luce. Aru Ameno Gogo (17) es... un tanguito precioso que contrariamente a lo que yo pensaba fue hecho por japoneses e interpretado por un crooner japonés: Dick Mina.

Sayonara O Oshie Te (13) es otro cover de Comment te dire adieu... pero hay que escucharlo. Me encanta esa voz despechada y llena de dignidad, dn ganas de decirle: “Si, mi amor, lo que quieras”. Doto no Renai (14) es dulcemente angustiante. Muy dulcemente y muy angustiante y muy rara. Tocada en un templo me podría convertir a cualquier religión.

Shinsei muu Teikoku Boukoku ka (32) es una maravilla operístico-teatral en la que JT participa junto a otros monstruitos, y Oh Bureneri (36) es un tradicional suizo al que la inyección de free jazz lo convierte en... en... no sé.

Because the night (39) sí, es el famoso tema de Patti Smith, y este cover es oscurísimo, distorsionado, retorcido y bestial.

Un par de punkosidades como la zapada con Toruenzo en la que se demuestra lo bien que se puede berrear (41).

Formless Station Ends (43) cierra la compilación. Debe ser la canción más rara e inclasificable que he escuchado, y lo gracioso es que no tiene nada de experimental. Jun Togawa hace incluso de la pronunciación un recurso y nos deja así, extrañados, extasiados, maravillados.

...y después hay que escuchar gansadas como que Madonna se “reinventa”... ¿Madonna? ¿Quién es?

martes, 5 de mayo de 2009

Servicios a la comunidad: The Jack Celliers’ Japanese Experience (o algo así)

- Haceme un CD para el auto, dale.

La petición de mi dama fue esa, así que armé un compilado japonés. Apto para rodados diversos, mp3 players, ocio laboral, sofá; y por supuesto como oportuno cohesionador social: fiestas y reuniones de amigos o personas seducibles que suben a nuestro auto, a quienes interesaremos de inmediato gastando actitud cool y comentando las bandas en tono estrictamente casual, mostrándonos como personas sofisticadas y bla bla. La forma más cool de ser cool es la que no cuesta un mango.

1) Pappaya – Ego Wrappin’ (Night Food, 2002): Empezamos con esta banda de Osaka que hace lo que llamaríamos J-Jazz aunque también manufacturan joyitas pop. Si alguna vez escucharon una compilación de Saint Germain de prés Café, o alguno de esos grupos Nu-Jazz europeos, olvídenlos. Bueno, OK: no los olviden pero a mí me parece que esto es aún más interesante. Sugiero atención para la vocalista Yoshie Nanako (casi todas las vocalistas femeninas impostan la voz, y casi todas suenan irritantemente iguales; ella no) así como para la facilidad con la que este dueto maneja las claves estilísticas del mejor jazz tradicional (cosa poco frecuente en el nu-jazz). Uno los escucha y se da cuenta de dos cosas que no son contradictorias: esta gente se divierte y al mismo tiempo demuestra (acusada caracteristica japonesa) una cuidadísima producción y un profesionalismo de fierro.

2) Rabbit War – Ali Project (Classics, 2001): Temazo disco. Ya presentamos a la banda en este post; han hecho cualquier cantidad de discos tocando varios estilos, principalmente una especie de pop barroco con ocasionales influencias étnicas, aunque esto es una muestra de su versatilidad: un verdadero caño de tema dentro de un género –el disco– en el que hay demasiado gas. Notable la cantidad de recursos y guiños que se pueden ensamblar en una sola canción que no deja tener quieta la cabecita.

3) And Surface Runoff – Motoro Faam (...and Water Cycles, 2007): Bajamos un cambio... varios cambios. Esta gente hace un sonido experimental en el que mezclan atmósferas electrónicas con melodías de piano muy bellas. Es verdad: pueden sonar un poco new age, pero están muy lejos del sentimentalismo pavitonto. El álbum al que pertenece este tema hace referencia a los ciclos del agua. Es para relajarse e imaginarse la lluvia, pero no en Corrientes y Esmeralda, claro, sino en algún lugar así, tranqui, fresquito y extrañamente electrónico.

4) Tank! – Yoko Kanno & The Seatbelts (Cowboy Bebop OST - Limited Edition Boxed Set, 2004): Otro desafío a quedarse quieto. Genial banda de sonido de la serie manga Cowboy Bebop. No soy muy amigo del manga, aunque hay algunos interesantes. Como sea: la banda de sonido es fantástica y esta versión en vivo de la edición limitada me parece aún mejor que el original en estudio. Yoko Kanno es una compositora e instrumentista que no se priva de nada: jazz, blues, baladas acústicas, rock, funk y experimental, y todo muy rico.

5) Senaka – Asa-Chang & Junray (Senaka EP, 2004): Este tema se presentó en este post, y lo puse aquí simplemente porque queda bien, vuelve a bajar un cambio, nos sumerge en un estilo más atmosférico y experimental. Y además estoy enamorado de esta canción.

6) Passion – Yoshida Brothers (Yoshida Brothers III, 2006): Escuchando este album con mi dama dimos un respingo cuando oímos... bueno, ya lo van a oír ustedes. Ahí nos dimos cuenta. Estos hermanos tocan un estilo de música japonesa tradicional llamado Tsugaru-Shamisen en el que predomina, previsiblemente, el shamizén. Parece que se cansaron de tocar sólo eso así que llevan el estilo a estos extremos que se aprecian en la canción. La ondulación sonora de las cuerdas del shamizén es muy sofisticada y provoca deslizmientos evocativos (digo yo, como podría decir cualquier cosa) Volviendo al tema: ¿alguien ubica quién es el que se manda el comentario en medio de la canción?

7) Wataridori – Cornelius (Sensuous, 2006): Whaaaaaaaa... Sube, sube, sube. Me encanta esa cuerda del fondo que exagera un sonido ondulante y envolvente. Cornelius es un músico experimental, la mayoría de sus temas juegan con silencios, efectos y palabras, pero siempre juega al borde: introduce oportunamente melodías electropop muy fáciles para llevarnos de la mano hasta el próximo abismo: poing, hep! Whhhhhaaaaaaaa...

8) Jet Mogura – ex-Girl (Big when far, small when close, 2000): Tour de force vocal. ex-Girl son un trío de chicas muy carismáticas. Sus shows son muy raros y si uno ve los trajes que usan y los delirios que plantean (dicen venir del planeta Kero... cosas así) no se las tomaría en serio. Sin embargo detrás de toda la pavada hay unas vocalistas de puta madre que se animaron a hacer un álbum casi sin instrumentos con unas demostraciones vocales bastante operísticas. Este tema es una muestra.

9) Infinity Street Car – Tipographica (Tipographica, 1993): Escuchen esto y díganme qué es. A mí me suena a un jazz latino medio retorcido aunque elegante... francamente no tengo idea, pero me encantan esas subidas y bajadas. Tipographica es un grupo de free jazz bastante delirante con algunos guiños estilísticos rockeros que hacen unos arreglos rarísimos e incurren en frankzappismos varios. Algunas veces se ponen insoportables y dan ganas de decirles: “flaco, BASTA”, pero otras ofrecen joyitas como esta.

10) Cyber Devils – Ali Project (Psychedelic Insanity, 2007): Volvemos con algo de estos muchachos, y aquí disfrutamos de la vocalista (de su voz solamente, ejem) en un tema más típico de A.P. con un inquietante estribillo, así, cabalgante y paganoide.

11) Toh-Sui – DJ Krush & Toshinori Kondo (Ki-Oku, 1998): Relax again, baby. Lounge music, smooth jazz, trip-hop… campo fértil para sandeces varias y CDs que se venden en estaciones de servicio al lado de los chicles. Pero lo que tienen aquí, amiguitos, es la posta post. Escuchen esos arreglos: no, no se trata del inepto soplidito de Kenny J (“Boluda, ¡me compré el de Queni Shi!”), ni saxitos melosos ni funky para vender helados. Esto es lo que el lounge debe ser: discreto y canchero. DJ Krush es un productor y DJ que en esta oportunidad se unió a Toshinori Kondo, un trompetista jazzero de puta madre que lleva recorrido desde Dizzy Gillespie hasta el free jazz y la electrónica . Juntos se mandaron un album que es im-pres-cin-di-ble, Monona, y si no lo tenés no existís.

12) Big noise from Winnetka-Kuroari no marching band – Ego Wrappin’ (Night Food, 2002): Y volvemos a acelerar. Este jazzete fue grabado por Bob Haggart en 1938 (los vientos del principio me hicieron acordar a Summertime) y se han hecho de él varias versiones. Ego Wrappin’ hace aquí una mezcla deliciosa en japonés (¡supongo!) y le da y le da y le da...

13) Kana – Asa-Chang & Junray (Kana EP, 2004): Otra mezcla redonda y sutil de estos genios. Una lenta armónica blusera se funde con una melancolía que viene del otro lado del planeta. La voz es tan expresiva que a veces me parece que entiendo lo que dice. Lo que quiere decir. Bah, no sé.

14) Future Umbrella – Shugo Tokumaru (Exit, 2008): Pequeña joyita naive, esta canción es un paseo. El autor es intrumentista, cantor y compositor; varios de sus arreglos y melodías recuerdan viejas canciones de los ’60. Está a un paso de ser música para dibujos animados, y por ahí lo es, pero de unos dibujos animados muy bellos.

15) Birdland #3 – Takagi Masakatsu (Coieda, 2004): Artista plástico y músico experimental japonés, muy afecto a los ruidillos electrónicos pero que en esta ocasión ejecuta una bella pieza de piano despojada de arreglos tecnosos que nos recuerda lo importante que es... respirar.

16) Silk Road – Magical Power Mako (Super Record, 1975): La fusión “étnica” ya existía en los ’70. MPM (Makoto Kurita es su nombre) es otro de estos japoneses versátiles que siguió haciendo discos hasta el 2004, al menos por lo que conozco de él. Esta pegadiza composición mezcla melodía e instrumentación japonesas con guitarras rockeras y un ritmo marchoso e incansable.

17) Fureai – Zazen Boys (Zazen Boys 4, 2008): Para terminar con adrenalina. El cantante realmente destroza todo, pero la canción es potente y hace buen juego con los alaridos del vocalista. Zazen Boys es una banda de funk-rock-indie japonesa con ciertas actitudes punkosas, pero ojo: la adrenalina no está para disimular ninguna falta de talento, estos pibes ofrecen una ejecución instrumental impecable. Si quieren saber qué corno es ese “Fureai” con el que el vocalista está tan entusiasmado, los invito a ejercitar la perplejidad y a saber algo de lo que ocurre allá lejos, que al fin y al cabo somos del mismo planeta.

Disfrutenlón!

Pueden bajar ambas partes del compilado aquí y aquí.

miércoles, 22 de abril de 2009

Asa-Chang & Junray

Bien, ahora basta de concesiones. En nuestra sección "maltratando al cybernauta" vamos a proponer algo bien denso: música experimental de fusión tradicional japonesa-electrónica ¡Ja!

Entiendo la alarma: uno lee "experimental" y le viene a la mente la palabra con la que Macedonio destruyó a Lugones: "soniditos". Un apagado "clong", una especie de "pannngg", algo que suena como "swiishhhh"... (silencio de cuatro segundos interminables)... un gritito... otro gritito... Chau, tirá eso cemelfavor, quesunemboletotal.

Supongo que todo género moderno sufre de lo mismo: el asalto de montones de chantas. Y así se hace engorroso encontrar el talento entre tanta pavada.

Me atrevo a dar ciertas garantías: Asa-Chang & Junray son uno de los grupos J-xperimental que más me gustan, si no el que más ¿Qué hacen? No sé, pero lo hacen con una delicadeza que vuela la tapa de los sesos. Una melodía de cuerdas nos lleva volando... y nos suelta en caída libre hasta que en el medio de la nada somos rescatados por una voz que repite sílabas de una manera queda, pero extrañamente expresiva. Un ritmo absolutamente irregular, marcado por una tabla que debería sonar irritante, excéntrica... pero que no nos molesta en absoluto porque cae exactamente allí donde la esperábamos. Asa-Chang & Junray juegan mucho con la vocalización rítmica y las atmósferas, el drumbeat y el sampling están utilizados con una precisa discreción que los convierte en detalles disfrutables de la música en vez de las previsibles electroparodias que sufre cualquier género no electrónico.

He subido de ellos una de las canciones más bellas que he oído: Senaka, del EP homónimo (2004), cantada por la actriz y cantante Kyoko Koizumi, que tiene una voz tan real que parece falsa.


Recomendación: Ciertas cosas hay que paladearlas en condiciones si se las quiere apreciar. A Kylie Minogue (que no está nada mal tampoco) (su música quiero decir) (tampoco ella, claro) la podemos escuchar en la oficina mientras completamos una hoja de cálculo, o mientras contestamos un mail en un cyber. Pero yo sugiero que a esto se le preste una atención más reposada, cinco minutos bien invertidos en la paz del sofá (que Cioran llamaba ese gran promotor de nuestra "alma"). No es una cuestión reverencial sino de simple eficacia: algunas canciones quedan muy bien en el auricular con un fondo de caño de escape mientras apuramos el paso por el asfalto; en cambio esta es de las cosas que se lleva mejor con el silencio.

Bájenlo de aquí y disfrútenlo con humo o café o té... o lo que sea.

domingo, 19 de abril de 2009

Ali Project

De mi pasión niponófila, una muestra.

Lo interesante sería no ver el video sino escuchar el tema nomás, pero confío en que harán el experimento, o al menos tendrán en cuenta que lo que tienen frente a los ojos no es tan importante como esa canción tan... extraña, esas escalas triunfales que preceden (o anteceden, ya ni sé) unas ejecuciones vocales repetitivas y llenas de medios tonos que le dan un efecto pagano. Creo que no es dificil engancharse con esto:



Me parece que esto es un pop barroco y decadentista, permitámosnos el pequeño entretenimiento perverso de los géneros y estilos. Por lo demás, soy muy torpe para describir una música.

OK, es pop. Ahora pensemos ¿a qué clase de pop estamos acostumbrados? Luego de esto Britney Spears y La Renga son más o menos lo mismo (siendo La Renga mucho menos pretencioso, ergo más auténtico). El cuidado puesto en la escena y el tour de force que representa sostener esas notas (¡y caminando sobre esos tacos!) ya marcan cierta diferencia. La vocalista sabe ser provocativa sin necesidad de proezas contorsivas ni de parecer una niñita oligo. En fin, que me parece que puede gustar más o menos pero indudablemente si uno dice: "Ok, quiero pop, decadente, sensual, que me haga sentir un estremecimiento y me haga soñar cualquier cosa", creo que es preferible saborear este caramelo que resignarse otra vez a la enésima vocecita nasal que pasan por la radio. Si vamos a ser frívolos, que valga la pena.

¿Quiénes son estos?

La formación básica es un dueto, se llaman Ali Project y son uno de los muchos tesoros creo que desconocidos de la música japonesa. Desconocidos para nosotros bárbaros occidentales, porque esta gente tiene editados ya varios discos de los que pienso ir tirando algunas cositas por aquí.

Ali Project suena siempre así, no lo crean. A veces sí. Otras hacen impresionantes temas disco, o melodías de una ingenuidad rayana en lo infantil; otras veces los violines juegan de maneras más clásicas... pero siempre presentan una instrumentación tan cuidadosa que parece irreal, de juguete, fascinante.

Si algo me gusta de los japos -y esto es algo sobre lo que volveré, veo que voy a meter muchas cosas japonesas aquí- es la manera como interpretan la música occidental. La cultura japonesa demuestra una formidable capacidad imitativa, imitación que está lejos de ser servil. Los japoneses tienen la sutil virtud de mejorar cualquier cosa, y a veces es hasta un poco... inquietante (¿sutilmente irritante?) esa facilidad que demuestran en encontrar las claves de cualquier cosa, como si te dijeran: "¿Cultura occidental? Seguro, se hace así:..." y ahí se mandan un jazz, un tango, un pasodoble o un carnavalito, todos perfectos.

Si buscan con ahinco, en la red se puede encontrar material de esta gente. Me permito recomendarlo, como siempre, como medio de impresionar a las visitas, ocasionales levantes o momentos de romance frenético.